En la estética trascendental hemos demostrado suficientemente que todo cuanto intuimos en el espacio o en el tiempo, esto es, todos los objetos de la experiencia que nos es posible, no son otra cosa que fenómenos, es decir, simples representaciones que, tal como son representadas, como seres extensos o como seres de cambios, no poseen existencia propia, independientemente de nuestros pensamientos. Esta doctrina es lo que llamo idealismo trascendental.
| Crítica de la razón pura,Dialéctica trasc., libro segundo, cap. 2, sec. 6, B 519 (Alfaguara, Madrid 1988, 6ª ed., p. 437). |