Por cuanto que la autoconciencia es razón [...], segura ya de sí misma, se pone en paz con el mundo y con su propia realidad y puede soportarlos, pues ahora tiene la certeza de sí misma como de la realidad o la certeza de que toda la realidad no es otra cosa que ella; su pensamiento mismo es, de un modo inmediato, la realidad; se comporta pues, hacia ella como idealismo. Para ella, al captarse así, es como si el mundo deviniese por vez primera [...]; la conciencia tiene ahora la certeza de experimentarse solamente en él.
La razón es la certeza de la conciencia de ser toda la realidad.
| G.W.F. Hegel, Fenomenología del espíritu, FCE, México 1971, p. 143-144. |