La ley no es más que una prescripción de la razón, en orden al bien común, promulgada por aquel que tiene el cuidado de la comunidad.
| Suma de teología, I, II, c. 90, a. 4 (en C. Fernández, Los filósofos medievales. Selección de textos, BAC, 2 vols., Madrid 1980, vol. 2, p. 633).
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