De acuerdo con este razonamiento,la finalidad y armonía de tantas cosas de la naturaleza tendría que demostrar sólo la contingencia de la forma, pero no de la materia, esto es, de la sustancia del mundo. [...] Lo más que podría, pues, demostrar la prueba sería, no un creador del mundo, a cuya idea todo estuviera sometido, sino un arquitecto del mundo,que estaría siempre muy condicionado por la aptitud de la materia que trabajara.
| I. Kant, Crítica de la razón pura,Dialéc. trasc. cap. 3, sec. 6, B 635 (Alfaguara, Madrid 1988, 6ª ed., p. 521). |