Jean Guitton

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Extractos de obras

El oficio supremo del tiempo es preparar para cada ser consciente órganos de visión y de vida que no pueden llegar a la perfección en la vida presente, pero que entrarán en acción tan pronto como les fuere propuesta una esfera propicia [...]. La realidad temporal que se expresa bajo los nombres de historia, recuerdos, pruebas, méritos, es como el tejido de esos órganos espirituales de eternidad, que permanecen sin ser usados en lo que llamamos vida. [...]. La maduración temporal prosigue hasta el momento en que el espíritu se desprende del cuerpo viviente y del cuerpo social, doble materia a través de la cual tomó consciencia de sí en el cosmos. Deja entonces, diríamos, que procedan fuera de él el cuerpo viviente y el personaje, esas dos envolturas que él no era, pero sobre las que pudo marcar su carácter. Es lo que llamamos muerte.

La justificación del tiempo, Ediciones Fax, Madrid 1967, p.194-195.