Michel Eyquem de Montaigne Lexikon / Enciclopedia de obras de filosofía — Volpi

  • n. el 28. 2. 1533, castillo de Montaigne (hoy Saint-Michel-de-Montaigne, Dordogne)
  • m. el 13. 9. 1592, castillo de Montaigne

Montaigne, filósofo, escritor y principal representante de los moralistas franceses, es considerado el fundador de la literatura ensayística. Sus Essais unen un esteticismo filosófico con una crónica de la existencia individual y dan el nombre a un género filosófico literario. Como hijo mayor de una familia de comerciantes elevada al estamento noble, Montaigne fue educado en el espíritu humanista. De 1546 a 1554 estudió derecho en Burdeos y Toulouse; en 1557 fue nombrado consejero parlamentario en Burdeos. En 1570 Montaigne negoció su cargo, se retiró a la habitación de la torre del castillo que había heredado y trabajó hasta el final de la vida en su obra principal, los Essais. Como consejero parlamentario y posterior alcalde de Burdeos (1582-1585) se esforzó por lograr compromisos y mediar tanto en la guerra civil religiosa como en las rivalidades entre la alta nobleza y su relación con la corona, la ciudad y los estamentos, además de los partidos políticos. Misiones diplomáticas y un largo viaje a través del sur de Alemania y de Italia (1580/81) interrumpieron una y otra vez su dedicación a su obra principal.

Contenido

Obras principales

Essais, 1580-1595

Ediciones

Œuvres complètes ed. por A. Thibaudet y M. Rat, Gallimard París, 1962
Les essais 3 vols., ed. por F. Strowski, Olms, Hildesheim 1981 (vol. 4: Les sources des essais, por P. Villey)
Michel de Montaigne. Ensayos completos trad. por A. Montojo, Cátedra, Madrid 2003

Bibliografía

Bonnefon P. 'Montaigne et ses amis' 2 vols., Slatkine París, 1898
Butor M. 'Essais sur «Les essais»' Gallimard París, 1968
Bonnet P. 'Bibliographie méthodique et analytique des ouvrages et documents relatifs à Montaigne (jusqu’à 1975)' Slatkine Ginebra, 1983
Villey P. 'Montaigne' Rieder París, 1937
Friedrich H. 'Montaigne' trad. del al. por R. Rovini, Gallimard París, 1968
Burke P. 'Montaigne' Alianza Madrid, 1985
Casals J. 'La filosofia de Montaigne' Edicions 62 Barcelona, 1986
'Montaigne: penseur et philosophe: 1588-1988' Actes du congrès de littérature française (20, 21 et 22 mars 1989 à Dakar), Librairie Honoré Champion París, 1990
Lazard M. 'Michel de Montaigne' Fayard París, 1992
Starobinski J. 'Montaigne en mouvement' Gallimard París, 1993

Listado de obras

Essais

Essais Ensayos escr. en 1572-1592, 1ª ed. Burdeos 1580 (vols. 1 y 2), París 1588 (ampl. con adiciones y vol. 3), París 1595 (ampl. con añadidos)

Los Ensayos seducen por la amplitud temática, unen comentarios de sentencias clásicas, reflexiones sobre cuestiones teológicas, filosóficas y políticas, con charlas sobre la vida cotidiana, el matrimonio, la amistad y la galantería. A través de simples asociaciones y frecuentes digresiones, el autor camina lentamente a lo largo de temas variados. No procede con intenciones sistemáticas, sino que yuxtapone lo general y lo particular, lo importante y lo carente de importancia, lo público y lo privado. El estilo de Montaigne es lúdico e irónico, nunca fatigoso o doctrinario y está siempre atento a la forma acabada del artículo.

El tema general es la moral en sentido amplio, una exploración de la «condición humana», del hombre tal como es y no tal como debería ser; el objeto preferido de la intuición es Montaigne mismo. Al convertirse en tema de sí mismo, el autor descubre la propia individualidad y con ella el lenguaje para expresarla. La investigación de los niveles del texto (Villey) distingue en la obra de Montaigne un período estoico, en el que todavía depende fuertemente de los autores clásicos, un período escéptico, de liberación de las autoridades antiguas y coetáneas, y un período de maduración, en el que Montaigne encuentra su estilo de un relajado desasimiento y un libre estar en sí mismo. La retirada a la habitación de la torre y la investigación de la propia mismidad —«Yo dirijo mi mirada hacia el interior, la mantengo fija allí y hago que se demore»— pueden entenderse como reacción a la situación histórica y espiritual del momento, marcada por un clima neoescolástico y posreformador, pero anterior todavía a la moderna conciencia del método y a las decisiones confesionales. La obra de Montaigne es la exploración y configuración lingüística de la libertad interior ante la pérdida de la exterior en la movilización ideológica y personal de las guerras de religión. Esta búsqueda de lo propio individual en cada caso, pero todavía en un terreno extraño, por caminos inseguros y con una meta abierta, distingue a Montaigne del género de las confesiones en Agustín, Petrarca o Rousseau. En la «Apología de Ramon Sibiuda» Montaigne se libera, amparado en el escepticismo pirrónico, de las pretensiones de certeza en teología y filosofía. El escepticismo del autor se refiere a las proposiciones teóricas, no a la existencia, a las interpretaciones, no a los fenómenos, a la disputa dogmática, no a la acción práctica. Culmina en el famoso Que sais-je? de la pregunta que Montaigne hizo acuñar en una moneda junto con una balanza en equilibrio. La consecuencia práctica de este escepticismo teórico de Montaigne es un conservadurismo político y un catolicismo convencional: en la balanza del empate argumentativo dan la caída del peso la gravitación de los usos, de las costumbres y de la tradición. Según Montaigne, nosotros somos cristianos «en igual sentido en que somos suabos o perigordinos». Tampoco la propia mismidad está exceptuada de la inconstancia teóricamente inalcanzable de las cosas; no es ningún «sujeto» en el sentido moderno. Sólo con el pensamiento de la propia muerte encuentra el yo plural un pun-to de convergencia. El temor a la muerte no puede disolverse escépticamente. Montaigne, que se ha liberado de los vínculos con el mundo exterior y las autoridades espirituales, por la conversión de la mirada hacia el interior, convierte la muerte en piedra de toque de la vida y con ello de la filosofía. En giros de pensamiento siempre nuevos, el autor intenta reconciliarse con la muerte.

Montaigne ha influido sobre todo en aquel moralismo que describe las costumbres, pero no prescribe ninguna moralidad, y por eso precisamente incita a una imitación libre. Bacon, La Rochefoucauld, La Bruyère, Nietzsche, entre otros, y también Descartes y Pascal, le deben estímulos. También la posmodernidad (Lyotard, Derrida) ha descubierto para sí al pensador de la modernidad.

C.MÜLLER
Ediciones
Michel de Montaigne. Ensayos completos trad por A. Montojo, Cátedra Madrid, 2003